Sistema integral de Gestión Ambiental

Somos especialistas en el procesamiento y recuperación de aceites residuales para su

Re-refinamiento.​

Circuito de productores y acopiadores de Aceites usados

¿ Deseas participar como productor / Acopiador de aceites usados?

Nuestra misión

Somos una empresa experimentada en el área de procesamiento y recuperación de aceites residuales para su re-refinamiento, mediante el uso de tecnologías avanzadas en un esquema productivo que, permite el re-aprovechamiento de las bases lubricantes generadas del proceso de refinación eficiente, ofrecido para dar disposición final a los pasivos ambientales generados por el parque industrial y automotor de Venezuela. Con ello causamos una incidencia altamente positiva en la conservación ambiental y, en paralelo, el seguro abastecimiento de productos de óptima calidad.

Nuestra Visión

Líderazgo a nivel nacional e internacional

Nuestra Visión es convertirnos en una empresa líder a nivel nacional e internacional, de un modelo de negocios acorde con las tendencias ecológicas, de conservación del planeta mediante un acelerado, creciente y eficiente proceso de recolección, procesamiento y disposición final de pasivos ambientales, involucrando a diversos actores económicos y sociales en un circuito económico de creciente rentabilidad y de alta responsabilidad socio-ambiental 

Sistema de Gestión Ambiental

Nuestro objetivo futuro es asumir una mayor relevancia y protagonismo como parte de un sistema de gestión ambiental de carácter integral que involucre, en nuestro modelo productivo, a todos los actores económicos y sociales integrados en el proceso de recolección, almacenamiento, transporte y disposición final de lubricantes usado para reducir al mínimo los riesgos de degradación ambiental. 

Valores Corporativos

Responsabilidad ambiental

Responsabilidad Social

Visión sistémica-ambiental

Eficiencia

Legalidad

Integridad

Cooperación

Nuestra Política Ambiental

Nuestra política ambiental no se circunscribe a un simple receptor de pasivos ambientales (aceites derivados del petróleo de uso automotriz e industrial) como nuestra materia prima de producción. Tampoco se limita al objetivo de reciclaje y aprovechamiento eficiente de ese pasivo. Nuestro modelo de negocio se basa en un ejercicio efectivo de un liderazgo para la formulación y puesta en funcionamiento de un sistema integral de gestión ambiental en el área de un desecho peligroso y de alto impacto de degradación ambiental como son los lubricantes usados.

Nuestra Gestión Empresarial

La gestión empresarial de PETROMACA se inserta en un circuito de productores de aceite usado como partes de un sistema de gestión ambiental, liderado por nuestra empresa, en el cual participan diversas pymes y otras grandes empresas industriales (públicas y privadas) desde la producción primaria (acopiadores primarios como talleres automotrices, autolavados, estaciones de servicios, empresas industriales de uso intensivo de maquinarias, entre otros) e incluye a los acopiadores secundarios que almacenan, provisional y regionalmente en Venezuela, el desecho peligroso hasta su disposición final en nuestra planta, ubicada en Guacara, Edo. Carabobo, donde con una altísima capacidad de almacenamiento de casi 1.000.000 de litros y un infraestructura de re-refinación capaz de procesar estos volúmenes de aceite usado en tiempos reducidos y con un aprovechamiento de hasta 97%, para ser ofrecidos nuevamente al mercado automotriz como base lubricante de altísima calidad, a precios altamente competitivos. 

Nuestra Planta

Guacara - Edo Carabobo

Recurso legales

Legislación ambiental

-Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
-Ley Orgánica del Ambiente
-Ley sobre sustancias, materiales y desechos peligrosos
-Ley Penal del Ambiente
Convenio de Basilea de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).Anexo No. 1

Noticias

Articulos y contenidos de interés

La actividad petrolera bajo la lupa en defensa del ambiente

En la nueva realidad legal petrolera venezolana la protección del medio ambiente es un mandato cuyo incumplimiento acarrea sanciones penales, aplicadas a empresas de forma autónoma. Ante este panorama, PETROMACA destaca como un aliado, no solo para ejecutar tareas técnicas, sino para internalizar la cultura del cumplimiento ambiental y blindar jurídicamente a toda la cadena de valor.

Dentro del espectro sancionatorio, la normativa ambiental venezolana prioriza los delitos de peligro, donde no es necesario que ocurra una degradación material del ecosistema para configurar el ilícito; basta con la creación de un riesgo jurídicamente desaprobado. En el ámbito de los desechos peligrosos y sustancias tóxicas propias de la actividad petrolera, la ley establece un régimen estricto de trazabilidad y manejo integral.

De manera referencial, las normativas que regulan la disposición indebida de residuos sólidos no peligrosos y peligrosos (contempladas en las secciones correspondientes de La Ley Penal del Ambiente – LPA) tipifican conductas como la infiltración o entierro no autorizado de materiales no biodegradables, la mezcla de residuos peligrosos con no peligrosos en rellenos sanitarios no diseñados para tal fin, la construcción u operación de sitios de disposición final sin autorización expresa, la exportación no regulada de desechos tóxicos y el incumplimiento de planes técnicos de gestión integral. Asimismo, las normas sobre manejo indebido de sustancias peligrosas sancionan el abandono o descarga de materiales que puedan contaminar suelos, aguas superficiales, subterráneas o la atmósfera; la generación o manipulación de sustancias que provoquen riesgos a la salud y al ambiente; la omisión de acciones previstas en planes de control de emergencias; y la instalación de plantas o almacenamientos que contravengan la reglamentación técnica vigente.

Para la industria de hidrocarburos, tanto para PDVSA como para los operadores privados y contratistas asociados, esto se traduce en la obligación de implementar circuitos cerrados de manejo de efluentes, segregación rigurosa en origen de residuos peligrosos, capacitación certificada del personal operativo y trazabilidad digital de cada volumen de desecho generado, transportado o dispuesto. La ley no espera a que el suelo se esterilice, el acuífero se contamine o la salud pública se vea comprometida; sanciona la desviación del protocolo técnico desde la fase de planificación. La Ley Orgánica de Hidrocarburos, LOH 2026, refuerza este enfoque al elevar el manejo responsable de residuos y la adecuación a estándares de transición energética a principios rectores de todas las actividades de la cadena de valor.

Responsabilidad penal corporativa: el fin del «Velo Societario«

Históricamente, el derecho penal se centró en la conducta individual bajo el aforismo «societas delinquere non potest». La realidad operativa del siglo XXI, sin embargo, demostró que los mayores riesgos ambientales emanan de estructuras corporativas complejas y cadenas de mando difusas. La LPA 2012, en armonía con la Ley Orgánica del Ambiente, rompió con este paradigma al reconocer expresamente la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Bajo este esquema, una empresa puede ser sancionada de forma autónoma, independientemente de la responsabilidad individual de sus directivos o representantes legales. Las penas ya no se limitan a multas en unidades tributarias; incluyen clausuras operativas temporales o definitivas, prohibición de contratar con el Estado e, incluso, la disolución de la persona jurídica. Para las operadoras y contratistas que prestan servicios a la industria de hidrocarburos, esto implica que el cumplimiento normativo (compliance) deja de ser un departamento administrativo para convertirse en un activo estratégico de supervivencia corporativa.

La única defensa efectiva ante una investigación ambiental es la demostración documental de debida diligencia: manuales de procedimientos actualizados, auditorías externas periódicas, protocolos de contingencia validados, registros de capacitación técnica y sistemas de monitoreo continuo. El Estado ya no castiga solo el daño consumado; sanciona la omisión del protocolo desde el primer eslabón de la cadena.

Cadena de valor, responsabilidad solidaria y deber de garante

La operatividad petrolera moderna es inherentemente colaborativa. Involucra operadoras principales, subcontratistas de perforación, empresas de transporte de crudo, mantenedores de oleoductos, procesadores y proveedores de servicios especializados. La legislación ambiental venezolana ha entendido esta realidad y ha blindado la responsabilidad a través de dos figuras críticas.

La responsabilidad solidaria (referida en el artículo 16 de la LPA) establece que cuando dos personas jurídicas celebran un acuerdo para que una ejecute un trabajo en beneficio de la otra, y dicha ejecución genera riesgos o daños ambientales, ambas responden penalmente de forma indivisible. No existe la defensa del «tercero ajeno» ni el «traspaso de culpa»: si una contratista comete una negligencia por falta de mantenimiento, la empresa mandante no puede eximirse; debe demostrar supervisión activa, auditorías compartidas y controles cruzados. En la práctica, esto significa que PDVSA y sus socios privados deben integrar a sus contratistas en los sistemas de gestión ambiental, no como entes externos, mas bien como extensiones operativas de su propia responsabilidad.

Complementariamente, la responsabilidad por dependientes (artículo 17 de la misma ley) extiende la imputación a directivos, gerentes y mandos medios que, teniendo conocimiento y capacidad para impedir un delito ambiental cometido por sus subordinados, omiten actuar. Esta figura opera bajo el principio de «culpa in vigilando» y deber de garante: el ejecutivo no responde solo por lo que hizo, sino por lo que dejó de supervisar. La profesionalización exigida por la nueva LOH 2026 hace prácticamente imposible alegar ignorancia técnica ante los organismos operadores de justicia. El «velo corporativo» no protege a la alta gerencia; la ley equipara, en términos de investigación, al operador que abre una válvula con el directivo quien autorizó posponer su mantenimiento por razones de costo o productividad.

PETROMACA, aliado estratégico en compliance y gestión ambiental integral

En este nuevo marco legislativo, la industria petrolera venezolana necesita aliados que ejecuten tareas técnicas e internalicen la cultura del cumplimiento ambiental y blinden jurídicamente a toda la cadena de valor. PETROMACA se posiciona precisamente en este espacio. Como empresa de servicios e ingeniería en manejo ambiental aplicada al sector de hidrocarburos, nuestra propuesta de valor ya no se mide únicamente por la eficiencia operativa o la disponibilidad de equipos, sino por la capacidad de integrar sistemas de gestión ambiental predictivos que salvaguarden tanto a PDVSA como a sus socios privados y contratistas asociados.

Para PETROMACA, esta realidad legislativa no representa una barrera operativa, sino una oportunidad estratégica para consolidarse como referente en servicios petroleros con estándares de excelencia ambiental, alineados a las exigencias de PDVSA, sus filiales y los nuevos socios privados del ecosistema energético. La seguridad jurídica que busca la nueva normativa no es un cheque en blanco para operar sin restricciones. Es un mandato claro: la modernización técnica debe ir de la mano con la responsabilidad ambiental.

PETROMACA ha desarrollado protocolos de manejo de desechos peligrosos que superan los mínimos legales, implementando circuitos de segregación en origen, trazabilidad en tiempo real mediante plataformas digitales, y disposición final exclusiva en infraestructuras autorizadas y auditadas externamente. Nuestros equipos de campo operan bajo manuales de cumplimiento actualizados a la normativa vigente, con capacitación continua en gestión de riesgos ambientales y simulacros de respuesta ante contingencias que priorizan la contención inmediata, la notificación regulatoria oportuna y la mitigación del impacto.

Nuestra estructura corporativa internaliza el principio de responsabilidad jerárquica: cada supervisor, coordinador y gerente de proyecto actúa como garante del cumplimiento ambiental en su ámbito de influencia, reportando mediante sistemas de alerta temprana, auditorías internas cruzadas y revisiones periódicas de KPIs de sostenibilidad. Para las empresas que contratan nuestros servicios, esto se traduce en tres beneficios tangibles:

  • Reducción de exposición legal: La documentación probatoria de cumplimiento (registros, bitácoras, certificados de disposición, actas de capacitación) constituye la primera línea de defensa ante cualquier investigación regulatoria.
  • Continuidad operativa garantizada: La prevención de incidentes evita paradas no programadas, clausuras temporales y sanciones que impactan la producción y la reputación corporativa.
  • Alineación con la LOH 2026: Nuestros protocolos están diseñados para cumplir y anticipar los principios rectores de la nueva ley, facilitando la integración de PETROMACA en esquemas de inversión mixta, «joint ventures» y contratos de servicios bajo estándares internacionales de gobernanza ambiental.

PETROMACA no solo cumple la ley; la internaliza en cada decisión técnica, en cada ruta de transporte de residuos, en cada inspección de campo y en cada reporte gerencial. Entendemos que la responsabilidad solidaria y el deber de garante no son cargas, son palancas para elevar la competitividad del sector. Por eso, ofrecemos a PDVSA y al ecosistema privado un modelo de servicio donde la excelencia operativa y el cumplimiento ambiental son indisolubles.

Descubriendo el nuevo escenario normativo 2026: cumplimiento ambiental y gestión estratégica en la industria de hidrocarburos

Venezuela atraviesa una transformación estructural en su sector energético. La promulgación de la Ley de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (2026) profundiza la apertura a la inversión privada y consolida mecanismos de arbitraje comercial, al tiempo que redefine las reglas de juego operativo bajo un principio inquebrantable: la protección ambiental y la transición energética como ejes rectores. En este contexto, la actividad petrolera ya no se mide únicamente por volúmenes de extracción, eficiencia logística o disponibilidad de equipos, sino por la capacidad de las empresas de operar dentro de un marco de cumplimiento riguroso, trazabilidad documental y gestión preventiva de riesgos.

El marco normativo 2026: apertura comercial con blindaje ambiental inamovible

La LOH 2026 establece un equilibrio deliberado entre flexibilización comercial y fortalecimiento de la tutela estatal sobre el ecosistema. Su artículo primero consagra la protección del ambiente y la adecuación a la transición energética como principios rectores de todas las fases de la cadena de valor: desde la exploración y recolección, hasta el transporte, almacenamiento, procesamiento, mejoramiento, refinación, industrialización, comercialización, conservación y aprovechamiento integral de los hidrocarburos. Esta disposición elimina cualquier ambigüedad normativa: la inversión privada, las asociaciones estratégicas y la contratación de servicios especializados no son un salvoconducto para relajar estándares, son en todo caso un mandato para elevarlos.

La Ley Penal del Ambiente (2012) actúa como el instrumento de coerción necesario para materializar estos principios, transformando el «ius puniendi» del Estado en una herramienta de prevención antes de la sanción posterior. En la práctica, esto significa que el modelo de negocio petrolero debe integrar la variable ambiental desde la fase de diseño de proyectos, no como un trámite accesorio, sino como un pilar operativo transversal. La ley no espera a que el ecosistema colapse para intervenir; exige protocolos, auditorías y controles previos que salvaguarden el derecho constitucional a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.

Conclusión: hacia una operación petrolera sostenible y jurídicamente blindada

La seguridad jurídica que busca la LOH 2026 es un llamado a la profesionalización, la transparencia y la responsabilidad compartida. El ecosistema de hidrocarburos venezolano está llamado a evolucionar: ya no basta con extraer, transportar y refinar; es necesario hacerlo con trazabilidad ambiental, gestión circular de residuos y gobernanza corporativa sólida. Las sanciones a personas jurídicas, la responsabilidad solidaria entre contratistas y operadoras, y la imputación directa a directivos por omisión de supervisión, son mecanismos diseñados para elevar el estándar de la industria, no para frenarla.

El futuro de los hidrocarburos en Venezuela no se construirá sobre la improvisación ni sobre la externalización del riesgo, lo hará sobre la certeza del cumplimiento, la cultura preventiva y la colaboración técnica responsable. En ese futuro, PETROMACA ya está operando: con protocolos validados, equipos capacitados, sistemas de alerta temprana y un compromiso inquebrantable con la protección del ambiente y la sostenibilidad del negocio. Porque en la industria petrolera moderna, cumplir no es una obligación; es la ventaja competitiva más sólida.

Contacto
Email: info@petromaca.com

SEDE CORPORATIVA:
Av. Orinoco, Torre D&D, Las mercedes, Caracas - Venezuela.
Teléfono:
+ 58 4148015175

PLANTA:
Av. 2MZ F Casa Parcela 8,9,10,11,12,13 Sector Parcelamiento Industrial El Tigre, Guacara estado Carabobo. Zona Postal 2015.
Teléfono:+ +58 412-1401975